• Aceptarte tal y como eres, la mejor forma de amarte.

    A veces maltratamos a nuestro cuerpo, pero te has planteado alguna vez ¿por qué? o ¿para qué?

    Realmente ¿ganas algo con ello? ¿No crees que eso en definitiva no hace más que empeorar algún aspecto de tu vida?

    Nuestro inconsciente tiene programas aprendidos que nos mantienen en una zona de confort.

    Hemos crecido con la idea del culto al cuerpo, pero el culto a un cuerpo esbelto. Nadie nos enseñó a aceptar y venerar a nuestro cuerpo, sea como sea. Y así es como vamos castigándonos para sentir que no somos suficientes, porque ese cuerpo no se adapta a los cánones de belleza establecidos.

    Y como te sientes atacada, de forma externa y también interna, tu cuerpo usa la grasa como sistema de protección, porque a nivel inconsciente, esa es la verdadera función de la grasa, protegerte.

    Pero tu cuerpo es tuyo y tu vida también, solo tuya.

    No dejes que esos factores externos afecten al tesoro que realmente tienes, tu cuerpo y por tanto, tu vida.

  • Amarte de verdad, para no aceptar un amor de mentira

    Creo firmemente en el poder de esta frase, porque así la vivo yo.

    Cuando aprendes a quererte de verdad, con lo bueno y lo malo tuyo, en tu salud y en tu enfermedad, entiendes qué es el amor de verdad. Un amor que no necesita de autojusficaciones, ni de autoexigencias, ni excusas.

    Porque cuando te amas, te aceptas incondicionalmente. Y ESO TE GENERA PAZ.

    Cuando alguien pretende sacarte de esa PAZ que tanto te ha costado conseguir, no lo vas a PERMITIR, te lo aseguro. Y cuando sientas que alguien te AMA INCONDICIONALMENTE será entonces cuando las cosas se den si se tienen que dar. Mientras, tú tienes SUFICIENTE con tu AMOR PROPIO.

  • Tu ego piensa, tu alma siente.

    Muchas veces necesitamos tanto sentir que controlamos nuestra vida, que estamos continuamente enfocadas en lo que nos falta y no en lo que sí tenemos.

    Por eso no hacemos más que pensar, buscar soluciones, alternativas, métodos para llegar a dónde creemos que necesitamos llegar para pensar que estaremos felices.

    Pero si eres capaz de analizarlo objetivamente todo eso que te hace “falta” viene del ego.

    El ego necesita del miedo, de la carencia para existir. Sí, por un lado el ego también te ayuda a existir, pero no te ayuda a “vivir”.

    Son cosas diferentes. Para “vivir” necesitas “amor” porque de eso naciste, del amor. Biológicamente las células se multiplican, se expanden, gracias a compartir y ¿qué es compartir? Amar.

    ¿Y qué es eso que no permite al amor expresarse? El miedo, y ya hemos dicho que el miedo es del ego. Y para alimentar el miedo necesitas enfocarte en la carencia. Por tanto, para dejar actuar al amor, necesitas soltar esas preocupaciones y simplemente, empezar a ocuparte de ellas con amor, amor hacia ti y hacia tu vida, simplemente porque te sientes en gratitud con ella.

    Y así sin darte cuenta será cuando verás como los frutos del amor empezarán a florecer.